EL MONSTRUO DE LA GUERRA

Publicado: agosto 28, 2011 en Uncategorized

EL MONSTRUO DE LA GUERRA

(BASADO EN HECHOS REALES)

el monstruo de la guerra

el monstruo de la guerra

Antes de adentrarnos en esta crónica impactante es importante saber y entender las ideologías de ambos bandos (partido liberal y partido conservador). El partido liberal delineado en sus principios por Ezequiel Rojas defendía la separación iglesia-estado y la libertad de credo religioso; consideraba que la educación debería ser de carácter laico y sin ninguna injerencia religiosa y contenidos de índole científico, que permitiera el progreso y la modernización. Propendían por un orden social igualitario. Por su parte los ideólogos del partido conservador, Mariano Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro, defendían la unión iglesia–estado, consideraban que la religión debería ser la católica pues representaba una garantía de orden social y las libertades especialmente de expresión sin tener un límite. Era partidarios de conservar las tradiciones por encima de todo, es decir, que aunque progresaran las instituciones, el orden social debía mantenerse tan jerarquizado como hasta ese momento. Esta absurda guerra se dio entonces por religión, y se supone que ésta proclama amor y paz, entonces al haber tal contradicción Dios llora ante tanta ignorancia del hombre. El Monstruo de la Guerra, es el nombre que se adapto para esta historia que más que un cuento con moraleja, es una realidad que nos carcome línea a línea al momento de leerla, porque está hecha con los materiales de nuestra propia historia; es un testimonio de alguien que ha sido testigo presencial de este drama, lo que nos lleva a recordar las palabras de Daniel Caicedo en su libro Viento Seco:
´´La realidad de la guerra sino ha sacudido la conciencia de los hombres, es porque esa conciencia aún no existe. Se disputa el poder y se cubre de gloria con los sacrificios, con las manos y con la sangre silenciosa del pueblo´´

Los partidos continúan siendo bandos de una guerra civil que no termina de arreglar sus cuentas de retaliación, nadie se conmueve por estos hechos terribles. He aquí una evidencia de nuestra cruda realidad, tal vez sucedió hace mas de 30 años pero las heridas siguen en el corazón, los recuerdos siguen en la mente; ni el tiempo ha podido sanarlas ni borrarlas:

Anda pueblo mío,
éntrate en tus Aposentos,
cierra tras ti tus puertas;
Escóndete un poquito,
por un momento,
En tanto pasa la indignación.
Isaías 26, 20

Bogotá era fría por naturaleza, pero aquella mañana del 9 de abril de 1949 se despertó una violencia que hacía de ella una ciudad de hielo, oscura y tenebrosa; ¿Qué había sucedido?, algo tan cruel y doloroso: El líder popular del liberalismo Jorge Eliecer Gaitán fue abatido a balazos hasta la muerte. Gaitán moría pero nacía entonces la mas tormentosa guerra en Colombia, pues existía un rumor que los causantes de su muerte habían sido los conservadores. Como consecuencia, surgió un grupo guerrillero llamado “la chusma”, creado para destruir a todo conservador que se le cruzara. Mientras tanto, el presidente de aquel entonces Mariano Ospina Pérez creó un grupo de oposición llamado los “pájaros”, los hombres que lo conformaban eran sacados por la dictadura de las cárceles, por su habilidad al momento de destruir al enemigo, es el nombre que el pueblo les daba, en tono despectivo o despreciable. En otro lugar del país en la parte alta de la montaña de Rovira-Tolima estaba José Pérez, un campesino pobre que labraba la tierra de la finca junto con su padre, Don Chepe. Todo marchaba bien como lo acostumbrado, la madre de José, Doña Fátima cocinaba mientras que ellos trabajaban en el campo y los hermanos de José dormían, pero lo que ignoraba la familia Pérez era que esa mañana los visitaría el monstruo de la guerra, el cual no era bienvenido, pues no conocía la palabra compasión. De pronto apareció en la finca de los Pérez, Don Chucho, él no solo era un vecino común sino un gran amigo de la familia, también era el único que tenía radio y se entero de la crisis que se aproximaba: el grupo de los “pájaros” estaba prácticamente pisándoles los talones. Una guerra que jamás buscaron la consiguieron gratis, llegaba como ladrón en la noche sin avisar, esta congregación guerrillera no tenían corazón: mataban civiles inocentes, atacaban de forma inhumana, violaban mujeres, a los hombres les cortaban el pene, a las mujeres le sacaban brutalmente el feto y algunos corrían con tan mala fortuna que eran descuartizados, estando aun vivos o sino los marcaban con un sello como si fuesen reces. Don Chepe estaba traumatizado con los acontecimientos; José y sus hermanos eran muy pequeños para tan grande desgracia, la madre de José lloraba desconsolada; así que con miedo aquel día en las horas de la madrugada, se trasladaron con todos sus pertenecías a una finca de uno de sus familiares a las afuera de Rovira. Debían pasar por un atajo llamado Camino Real. Lo que no habían planeado era que a mitad del recorrido se encontrarían con más de veinte campesinos asesinados, algunos descuartizados, ¿su pecado? : ser del partido liberal. Para José ver todo esto le causo un golpe tan fuerte que tal vez el dolor jamás se iría. La vida nunca más seria la misma después de presenciar tan horrible escena, y más aun creyendo que su familia y el estaban a punto de correr con la misma suerte. Más adelante, estaba el ejército nacional, más o menos unos 300 hombres; el comandante después de una corta inteligencia dio la orden que los dieran de baja haciéndolos pasar como falsos positivos de la “chusma”, al oír semejante noticia el padre de José sintió zozobra. Sin pensarlo se arrodillo ante el comandante suplicando misericordia, aclarando su inocencia e insistiendo que eran campesinos, pobres y desplazados por la violencia, entonces, aquel hombre se conmovió dejándolos ir y aclarándoles que más adelante se encontraban “los pájaros”. La familia Pérez, logro llegar a la finca del tío de José. Mientras se acomodaban aproximadamente a las nueve de la mañana, en la finca de al lado comenzó un enfrentamiento entre la “chusma” y los “pájaros”. Sin pedirlo , algunas balas impactaron las paredes de la finca: la madre de José entro en pánico y con el resto de sus hijos huyeron por la parte de atrás de la casa, tomaron unas cuantas cobijas , y lo que pudieron coger; corrieron sin parar logrando introducirse en el monte , estaban muy asustados más aun cuando los tíos de José no alcanzaron a huir. Tenían dos opciones regresar por ellos y rescatarlos, lo cual era inútil, o quedarse ahí hasta que pasara el torbellino desolador; finalmente amanecieron escondidos en el monte. Con mucho temor y temblor José, sus cuatro hermanos y sus padres salieron a la luz encontrando un paisaje desconsolador. Los pájaros habían saqueado la cosecha, parte del ganado, habían quemado casi toda la finca pero eso era pequeño ante el cuadro fantasmal que José no pudo dejar de ver, por más de que su padre se lo prohibiera: Su tío estaba muerto a punta de 17 balazos, su tía después de violada también fue asesinada; José tenia ante tal perspectiva miles de preguntas, pocas respuestas y un trauma tan gigante que más adelante se verían las consecuencias, ¡es que José era demasiado niño para haber vivido tanto dolor! . Lo único que le quedo a la familia Pérez fue dos bultos de frijol y una resignación inmensa; sin embargo, les quedaba una esperanza, pues el abuelo de José tenía una casa que logro vender y de esta forma llegar a la ciudad a empezar una nueva vida que no resulto fácil, no solo por la desdicha guardada en el corazón, además de todo, las oportunidades eran pocas debido a que los padres no eran estudiados, sólo sabían realizar las tareas del campo. Finalmente los Pérez se convirtieron en sobrevivientes.
José creció y se embarco hacia la ciudad de Cali; se caso; tuvo dos hijos e intento forjar una nueva vida pero ganaron los golpes del pasado, la perturbación aumentó al punto de llevarlo a quererse suicidar en varias ocasiones, se separo más tarde de su esposa y de sus hijos. Tristemente el Monstruo de La Guerra lo persigue día y noche, tanto es así, que hoy está internado infortunadamente en un sanatorio buscando la forma de borrar su oscuro pasado, de desaparecer aquella sombra del Monstruo de la guerra.

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